Inspección térmica con drones.
Termografía aérea con cámara 640×512 y rango de -20°C a 550°C. Detección de anomalías invisibles al ojo humano, sin parar la operación.
Termografía aérea para activos que no pueden parar.
La termografía aérea mide temperatura a distancia con cámara infrarroja, sin contacto ni cortes de servicio. Permite detectar diferencias de calor antes de que se conviertan en una falla, una parada no planificada o un incendio. Thermal opera con cámara térmica 640×512 y rango de -20°C a 550°C, cubriendo desde procesos de baja temperatura hasta equipos bajo carga industrial.
Qué detecta una inspección térmica
- Puntos calientes eléctricos en tableros, líneas, subestaciones y transformadores
- Filtraciones y pérdidas térmicas en techos, cubiertas y aislaciones
- Paneles solares con celdas dañadas o strings de bajo rendimiento
- Equipos mecánicos con sobrecalentamiento por fricción o desgaste
Lo que encontramos en una inspección.
Transformador con 47°C de diferencial
Energía eléctrica. Durante una inspección de rutina en una subestación, la cámara térmica detectó una diferencia de 47°C entre dos bornes del mismo transformador, en servicio y sin señales visibles de falla. Permitió programar mantenimiento preventivo antes de un corte no planificado.
Humedad oculta en 800 m² de cubierta
Cubiertas industriales. La inspección térmica de una nave logística identificó zonas de retención de humedad dentro de la aislación del techo, no visibles desde abajo ni desde afuera, delimitando el área exacta a intervenir.
Módulos degradados en parque solar
Paneles solares. La termografía aérea identificó celdas en cortocircuito y strings completos con rendimiento reducido, con ubicación exacta para intervención selectiva sin revisar panel por panel.
Lo que ve la cámara infrarroja.
Cada imagen muestra un tipo de falla distinto. La termografía no reemplaza el criterio del técnico — lo alimenta con datos que de otra forma no serían visibles.
Vista aérea de parque solar con varias anomalías en simultáneo: módulos calientes, strings fuera de servicio, cajas de conexión sobrecalentadas y sectores con falla interna. Una sola pasada térmica reduce semanas de revisión manual.
Múltiples puntos calientes dispersos en varios módulos. Este patrón es típico de microgrietas o delaminación en las células: generan zonas de alta resistencia que disipan calor sin producir energía.
Distintas filas de paneles presentan temperaturas irregulares entre sí. Una string más fría o más caliente que el resto indica falla de conexión, inversor defectuoso o módulos desconectados del circuito.
Punto caliente localizado dentro de un módulo a 46.4°C. El patrón —un cuadrado caliente en una zona específica— es característico de un diodo de bypass que dejó de funcionar, exponiendo toda una subcadena al calor sin protección.
La vista general permite comparar temperaturas entre aisladores, conectores y conductores del mismo tramo. Ese contraste ubica rápidamente el componente que se aparta del comportamiento esperado.
El cuerpo central del aislador muestra una temperatura significativamente mayor al entorno. Este calor indica contaminación superficial (sales, polvo industrial) o degradación dieléctrica interna, que aumenta la corriente de fuga y puede derivar en arco eléctrico o falla en servicio.
Las zonas frías (violeta/azul) sobre el cielorraso marcan sectores donde la aislación es deficiente o fue removida. Esos puentes térmicos generan pérdida de energía de climatización y, en condiciones de humedad, pueden provocar condensación y deterioro estructural.
Punto caliente intenso en la unión de dos paramentos. Este patrón es típico de un puente térmico: zona de mayor conductividad que disipa calor de forma concentrada. En invierno se manifiesta como zona fría con riesgo de condensación y moho.
Las manchas irregulares más frías (violeta) sobre el piso revelan presencia de agua infiltrada bajo la superficie, invisible a simple vista. La termografía delimita con exactitud la zona afectada, permitiendo intervenir solo donde es necesario.